Carlos Alberto Baena
Una frase que hizo carrera años atrás en Colombia, es aquella que afirmaba que al país económico le iba bien, pero al país nacional le iba mal. Aunque no es sustentable decir que a toda una nación le va mal, gracias a la focalización de las políticas públicas que se esfuerza en resolver problemas puntuales, al parecer esta frase sigue vigente.
Porque una cosa son las cifras halagüeñas del crecimiento económico del país y otra las cifras de lo social, reflejada en el creciente desempleo y la informalidad. La realidad muestra que dos y medio millones de colombianos no tienen trabajo, más de siete millones se encuentran en la informalidad y 725 mil personas ingresaron al rebusque. Ciudades como Pereira, Popayán y Quibdó lideran las tasas de desempleo. Igual, Neiva no escapa del creciente desempleo con un 12.6 por ciento, según cifras del DANE a mayo de este año. Este afecta, principalmente, al comercio y a la agricultura.
Por su parte, las cifras económicas muestran una época de buena salud producto de la bonanza petrolera y los recursos provenientes de la Inversión Extranjera Directa, IED. La producción petrolera se estima pasará de unos 800 mil barriles diarios en este año a 1.5 millones en el 2016. En el mismo sentido, la IED muestra que el año pasado ingresaron al país 7.260,4 millones de dólares, según cifras del Banco de la República. A mayo de este año han llegado al país recursos por más de 3.600 millones de dólares, según cifras del Emisor.
Como vemos los recursos son cuantiosos, pero no se reflejan en el crecimiento del empleo, la seguridad social y el bienestar de los colombianos. En esta bonanza ¿dónde está la política de equidad social? Al lado de las bienvenidas cifras económicas están las “feas” y crecientes cifras del desempleo y la informalidad. Los efectos de estos males son devastadores en el desarrollo de la nación, lo que se traduce en más inequidades en la distribución del ingreso, reducción del mercado interno, incremento de la inseguridad en las urbes, pasando por un deterioro de los valores en la sociedad.
Una política social efectiva que elimine las barreras de la inequidad requiere la creación masiva de empleo formal, no a medias, sino promoviendo el pleno empleo, de tal modo que se reduzcan los factores que inciden en la pobreza. Son bienvenidas las iniciativas que garanticen, entre otros, la equidad de género, no sólo de parte del Estado sino de las mismas empresas, como la constitución de Mipymes con facilidades de crédito y capacitación que favorezcan a las mujeres cabeza de familia.
También es oportuno proponer, como lo viene haciendo el Partido Político MIRA, la regulación del trabajo desde la casa para reducir los costos de las empresas y aumentar los puestos de trabajo en condiciones favorables, priorizando las personas que se encuentren a cargo del cuidado de los niños, adultos mayores o enfermos. Nuestro compromiso es continuar trabajando en pro de una sociedad armónica que contemple un modelo de seguridad económica y social que contribuya a la estabilidad individual y colectiva de los colombianos.