Las encuestas son el instrumento por el cual, mediante un cuestionario se determina opiniones y preferencias de un producto, servicio o político. Permitiendo de esta manera, establecer al indagador al culminar el proceso seleccionar las preguntas más relevantes y acordes al propósito que se establecieron para que la comunidad participante responda, comprenda más no analice. Sin embargo, estas pesquisas en su mayoría pueden convertirse en expresiones de pocos pero al expresarlas se convierten en mayoría.
El punto a tratar en este tema, es como estas informaciones han sido el pan caliente durante el proceso electoral, permitiendo establecer que no solo las firmas encuestadoras participan sino como también los medios de masas: Radio, Televisión y Prensa Escrita y ahora, el auge tecnológico el Internet, se ha vinculado y donde espacios sociales como Twitter y Facebook; desplazaron la interacción verbal a una participación a escondidas es decir, desconocimiento de quien expresó. El tema de las encuestas políticas, nace en los años 50 en los Estados Unidos, cuando Harold Laswell un teórico de la comunicación, estableció la política pública en donde, mostraba como la prensa escrita y la televisión mediante, investigaciones planteaba que las ciencias políticas, encierran un análisis de técnicas de investigación en los que ha transcurrido la política; y que ha traído variantes en los resultados y definiciones. Este proceso permitió ser la herramienta de apoyo y vinculación de la política en empresas de comunicación, no obstante, para Latinoamérica y Europa llegaría años después ya que se encontraba la mayoría de naciones en hegemonía militar, y este dominio no le permitió ser implantado. Hacia mediados de los 70, llega al viejo continente el Espiral del Silencio una teoría establecida por la alemana Elisabeth Neumann que consistió en la reprimenda que podía sentir el sujeto, si manifestaba relevantemente cualquier asunto entre un grupo de personas. Para ese tiempo, el hablar del otro era sinónimo de alejamiento o catalogarlo de impostor que no estaba de acuerdo, con la decisión; pero el periódico y la caja mágica le daban la mano para manifestar lo que el otro trataba de decir y en donde el pueblo, al conocer se sentía más satisfecho y complacido con lo que se decía. Permitiendo así establecer un contacto de socialización entre el uno con el otro y los demás. No obstante, cada vez los medios se sentían orgullosos de mostrar al pueblo los hechos que por fuera se veían una realidad pero por detrás se escondía un espejismo camuflado que los mismos políticos, le imponían a los emporios de la comunicación con la condición de mantener el apoyo económico si establecían las formulas de manipulación al pueblo.
La Opinión Teledirigida de Giovanni Sartori, expuesta a finales de los años 90 ha permitido conocer como la televisión fue hecha para ser un medio de entretenimiento a ente distractor de manipulación. Este espejo se convirtió en múltiples representaciones donde cada uno posee una función distinta y el espacio correspondiente al noticioso se cambió a la decisión es decir cuando comienzan los procesos democráticos, el ganador ya ha sido establecido y los televidentes, ingenuos se dejaron colocar la marca de la imposición; permitiendo a la “videopolítica” termino de Sartori, como la conquista de la decisión. En cuanto, a la opinión los grandes debates generados por los poderes de la comunicación establece reglas como el tiempo de respuesta a una pregunta que ni los aspirantes tienen la posibilidad de ampliar y que el televidente con su enceguecimiento ya comprendió con lo poco explicado cuál es su programa de gobierno; determinando así que lo divulgado fue una estrella fugaz que apareció y desapareció de inmediato sin alcanzar al sujeto pedir su deseo.
De igual manera, los especialistas de las salas de edición se convirtieron en conocedores de maquillaje y transfiguración de realidades en el que hechos de poca relevancia pasen a un segundo plano o incluso no mostrado porque de lo contrario las empresas de comunicación perderían credibilidad, patrocinio y un organismo enemigo del poder Ejecutivo. Por tanto la aparición de realitys y noticias de farándula, si son acordes a la sensibilidad de la sociedad porque desde allí se establece el sensacionalismo de quien es el bueno y el malo.
El siglo XXI época de transformaciones para la humanidad, llevaron a la opinión pública pasar de tertulias a un espacio netamente amplio en donde los espacios virtuales empezaron a expandirse debido al fenómeno grupos sociales; estas interacciones poseen manifestar lo privado a lo público donde la publicidad entra como el utensilio de integrar conciencias ocultas a una socialización que deba conocerse. Este tipo de mecanismo ha llevado a la política edificar espacios de participación ciudadana mediante el planteamiento de Barbero “Transformación de los modelos y modos de comunicación”; llevando así a una virtualidad imaginaria a pasos agigantados y trayendo como consecuencia el desinterés y reproducción de integración.
La reconfiguración de servicios dentro de los medios de comunicación, permitieron que se hiciera una integración de productos que van desde imágenes ensambladas y en donde el gobernante tiene su participación exigiendo a las empresas convertir hechos ciudadanos a espacios propagandísticos; estableciendo así un mercantilismo de estilos y poco éticos. Por ende las nuevas tecnologías callaron y enceguecieron para dedicarse exclusivamente a que la sociedad solo manifieste su punto de vista a través de rastreos vía inalámbrico y resultados manifestados por una sola opinión que hace el papel de lo social.
En conclusión, el fenómeno que hoy se puede ver es como en Colombia estos componentes han sido impuestos, donde los grandes monopolios de comunicación tienen el poder de persuasión, generar gobernantes que administren a la nación y se convierta en el cuarto poder que oriente los destinos y decisiones del Estado despúes del Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Asimismo, el ciudadano sea el sujeto que les genere ganancia con el único objetivo de embobarlo con sucesos que no le permita opinar ni analizar, sino mirar para un solo lado y ser un caballo para cabalgar.
Hoy día el pueblo está empezando a despertar de lo que se dice y de cómo se informa reactivando igualmente, mecanismos que no sean manipulados en donde los media han empezado a tomar conciencia la cooperación ciudadana; pero aun existe la doble intención de mostrar obras pero al retirarse todo es destruido generando de este modo una independencia que ha sido bastante aceptada y un dolor de cabeza para quienes de algún modo, se sienten que esta forma va hacer un fracaso y una oposición de enfrentamiento causado por un resentimiento y orgullo de no ser participe en las decisiones establecidas.
Finalmente la teoría de Barbero, permite identificar que la opinión pública sea participativa en ambos frentes nuevas tecnologías y espacios de interaccion que incluya
lo público y lo privado; donde no solo los medios emisores sean los garantes sino sea una herramienta que genere construcción de identidades y ciudadanías participativas y por último, la televisión no sea la caja mágica que siga generando sorpresas de imágenes manufacturadas por las salas de edición sino un medio de libre expresión.
Foto: blog.pucp.edu.pe/…/u5/Opinion_publica_1_0.gif