Al centro de reclusión, que opera desde hace 54 años, no le hacen mantenimiento y hay hacinamiento.
«La Policía cumple su misión, pero qué efecto tiene llevar a más de 5.000 o 6.000 condenados o detenidos cuando no hay planes ni programas de reeducación, resocialización y ocupación del tiempo libre», dijo Juan Carlos Olaya, quien pidió el apoyo de los gremios y del Gobierno para contratar esa mano de obra.
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