El departamento de Infancia MIRA en “la ciudad cariño” en coherencia con el miraìsmo, realizó una campaña simbólica para rechazar los abusos que sufren los niños colombianos en cuanto a que son inducidos a trabajar a corta edad, cuando deberían estar estudiando.
En ésta ocasión, los niños que participaron en la campaña salieron a la calle para pedirle a los adultos que los respeten, que no les arrebaten la etapa más bella que tienen de su vida y que hagan valer sus derechos por encima de intereses económicos.
Nancy Canizales, coordinadora del departamento de infancia en éste municipio, dio a conocer un testimonio que conoció al realizar su trabajo en el barrio Santa Bárbara. “Carlitos es un niño de escasos recursos, no estudia (pero lo sueña) y vende galletas de forma ambulante.
Su recompensa es un vaso con jugo y una mantecada. Así termina las extensas jornadas laborales. Pero antes de disfrutar de su refrigerio, su tío le reclama los $8.000 pesos que generalmente hace en el día. Carlitos dice que no le duele entregarle el dinero a su tío porque él es el que lo sustenta. Sin embargo, eso no debería ser así, porque en vez de estar en un colegio aprendiendo para tener un futuro, lo que está haciendo es consumir su niñez”